Tuesday, February 17, 2026

EL GRAN DESCUBRIMIENTO DE MI VIDA (PRIMERA)

Ricardo Valenzuela

 La ley de Herodes (Película de Luís Estrada, 1999) - Punto Crítico Derechos  Humanos

Ayer, iniciaba el día cuando chocara con el iceberg más monumental fabricado por un pendejo. La publicación de una frase de un supuesto libertario colombiano expirando estupideces: “Los países con orientación socialista son tan malos que EU los tiene que bloquear, sancionar, arancelar, aislar y violentar, destruyendo sus economías, sus desarrollos y su paz, para luego afirmar que el socialismo no funciona.” Fue cuando se disipara mi duda para publicar esta nota consciente no era para pendejos." 

Hace 38 años decidí abandonar un mundo que a muy temprana edad me había surtido con triunfos que muy pocos seres humanos llegan a conocer en sus largas trayectorias. Y al estar invadido por mi soberbia y, sobre todo, de un cerebro comprometido, estaba muy seguro de que el alcohol había jugado un importante papel en mis increíbles triunfos, pero, la realidad me mostraría mi gran equivocación cuando me asomaba al abismo y, algo debería hacer, reconocer y luchar. 

Y después de 38 años de sobriedad ayer me preguntaba ¿qué ha sido lo más importante que he aprendido? No tuve que profundizar en mi reflexión. Porque consciente de todo el conocimiento que he acumulado, un cerebro libre de estímulos artificiales me ha venido presentando una realidad que, aun para los más optimistas, esta realidad no solo es amenazante, es algo que, en lo personal, me provoca la rabia de la impotencia. Solo la claridad de mi cerebro me ha enfrentado a ella. Pero, aun con tantos elementos que han acudido a su formación hay uno que, para mí, es el gran aportador a este infierno terrenal.

La desgracia más grande que siempre azotado a la humanidad, es esa gran plaga de pendejos que la han habitado. Y, la primera prueba tajante que ofreceré será la gran indignación que estoy seguro deba provocar mi denuncia. Pero, es irrebatible el que esta plaga de pendejos es causante de la mayoría de las desgracias a través de la historia. Porque, por ciertas condiciones existentes, ha ubicado a los pendejos en los lugares donde han causado los más grandes daños, y cada vez crece esa plaga porque, su inconsciencia siempre ha redituado resultados que favorecen a ciertos poderes. Son sus grandes aliados. 

Y es cuando debemos preguntarnos ¿Por qué su existencia y su permanencia? Porque esto no ha sido un error de la naturaleza, ha sido algo planeado y estructurado porque cumplen funciones sumamente importantes que, inclusive, son protegidos por una evolución diferente a la de Darwin, y nos ratifica que ellos no son un error de la naturaleza, son el gran acierto de algo innatural que siempre los impulsa por varias causas. 

Existen porque les han eliminado esa función del cerebro para pensar fuera de la tradición, porque el pensar es una función que requiere mucho más que un impulso. Además, pensar de forma inquisitiva consume mucha energía del cerebro y, siendo una parte tan pequeña de la anatomía, el pensar con cuestionamientos consume más energía que el resto del cuerpo, pues el pensar así agota, cansa y duele. Para los pendejos es más fácil recibir órdenes que ejecutan sin tender que pensar. En la prehistoria el Homo erectus no pensaba y utilizaba su energía para conseguir que comer, solo iniciarían utilizando el cerebro al nuevo nivel, cuando se convirtiera en Homo sapiens. 

Además, esa minoría que piensa demasiado siempre ha sufrido las consecuencias. Por eso vemos los supuestos intelectuales que no piensan, solo repiten lo que la corriente indica. Son los que Sócrates identificaba como portadores de “conocimiento falso.” Y, el mejor ejemplo, sin duda fue su vida cuando, en lugar de predicar, con sus cuestionamientos pretendía que la gente aprendiera a pensar. Y, la gran tragedia sería que, por sus acciones tratando que los cerebros vibraran en una nueva frecuencia, fue lo que provocara su muerte. Sócrates afirmaba que la gente prefería le dieran todo pensado y solo imitaban evitando ese doloroso proceso de pensar. 

Porque la estructura de poder se edifica sobre los cimientos de esos pendejos que solo obedecen, son los pendejos obedientes que solo reciben órdenes que jamás cuestionan. El pensar cuestionando consume energía y solo aceptan. Son los elementos ideales para las estructuras de poder (en el valle de los ciegos el tuerto es rey) Son esos elementos que ignoran el significado de innovación, investigación, que retan a Descartes cuando afirmara, “pienso, luego existo.” Son esos elementos descerebrados que Nietzsche describiera formados con esa estructura de la Moral del Esclavo con su entrega total. No piensan y no existen. 

Hay otros que, teniendo capacidades especiales, los utilizarían para construir el nazismo a los que Jung ferozmente criticaba y describiera formados con la Banalidad del Mal que, privados de moralidad, ética, la razón científica, les habían petrificado sus cerebros para, sin dudarlo, cometieran esas atrocidades impensables. Pero, además, en ese tipo de organizaciones las reglas del juego eran, “no pensar, solo obedecer nunca cuestionando” pues fue como los construyen. Un esquema en el cual los obedientes y los pendejos son los que progresan, y los pensadores son inmovilizados hasta castigados. 

De esa forma surgen los pendejos para edificar el sistema. Un esquema de mediocre conformidad, de su renuncia total a pensar. Porque esas manadas que fabrican odian la incertidumbre del pensador libre, ellos no buscan el verdadero progreso, se conforman con su falsa estabilidad y su mediocridad, y el único requisito es renunciar a pensar. Y es cuando sucede algo interesante, la inteligencia servil de las masas con sus nuevos elementos, sin darse cuenta, la ubican a los niveles de los animales inconscientes. Y, en el paraíso de pendejos, surgen los pendejos que se creen, no solo inteligentes, sino infalibles, los pendejos con iniciativa, los más destructivos. 

Porque contrastan con los pensadores que, ante las realidades, sus profundos análisis les provocan ansiedad, el avanzar lento, porque la duda es sabiduría, y su humildad, como Platón afirmaba, “yo solo sé que no se nada,” lo confunden con inseguridad. Mientras que lo superficial de los pendejos les da confianza, surgen los clásicos pendejos con esa iniciativa destructora. Y esa falsa inseguridad, es el arma con la que se convierten en manipuladores destructivos promotores de sus pendejadas. Son esos talibertarios recitando pensamientos que no entienden ni creen, y, el verdadero pensamiento crítico, para ellos no existe. 

Así, se ha construido un mundo especial para pendejos, un mundo en el cual hay un castigo social para los inteligentes con su individualismo. Los inteligentes sufren ese desprecio social, son los que provocan el celo de sus jefes pendejos e inseguros, son luego vetados del juego. Porque, ese campo ha sido preparado para los pendejos, ideal para el triunfo de mediocres. 

Maéana seguiremos con su historia

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