Ricardo Valenzuela

Ayer, iniciaba el día cuando chocara con el iceberg más monumental fabricado por un pendejo. La publicación de una frase de un supuesto libertario colombiano expirando estupideces: “Los países con orientación socialista son tan malos que EU los tiene que bloquear, sancionar, arancelar, aislar y violentar, destruyendo sus economías, sus desarrollos y su paz, para luego afirmar que el socialismo no funciona.” Fue cuando se disipara mi duda para publicar esta nota consciente no era para pendejos."
Hace 38 años decidí abandonar un mundo que a muy temprana edad me había surtido con triunfos que muy pocos seres humanos llegan a conocer en sus largas trayectorias. Y al estar invadido por mi soberbia y, sobre todo, de un cerebro comprometido, estaba muy seguro de que el alcohol había jugado un importante papel en mis increíbles triunfos, pero, la realidad me mostraría mi gran equivocación cuando me asomaba al abismo y, algo debería hacer, reconocer y luchar.
Y después de 38 años de sobriedad ayer me preguntaba ¿qué ha sido lo más importante que he aprendido? No tuve que profundizar en mi reflexión. Porque consciente de todo el conocimiento que he acumulado, un cerebro libre de estímulos artificiales me ha venido presentando una realidad que, aun para los más optimistas, esta realidad no solo es amenazante, es algo que, en lo personal, me provoca la rabia de la impotencia. Solo la claridad de mi cerebro me ha enfrentado a ella. Pero, aun con tantos elementos que han acudido a su formación hay uno que, para mí, es el gran aportador a este infierno terrenal.

